Casita Pinardi. Primer oratorio, primera escuela, primera casa de acogida...
La Congregación Salesiana nació el 18 de diciembre de 1859 en Turín, con 17 miembros además del fundador, Juan Bosco, con el nombre de Pía Sociedad de San Francisco de Sales. Desde ese momento no ha dejado de crecer y extenderse por los cinco continentes con un claro carisma educativo hacia los jóvenes más desfavorecidos y un espíritu misionero evangelizador sin límites geográficos.
Primera casa salesiana fuera de Turín
Primera casa salesiana fuera de Italia
Primera casa salesiana fuera de Europa
“Soñé que estaba en una región salvaje, totalmente desconocida. Era una llanura completamente sin cultivar en la cual no se veían montañas ni colinas. Solamente en sus lejanísimos límites se veían escabrosas elevaciones. Vi en ella muchos grupos de hombres que la recorrían. Estaban casi desnudos. Eran de altura y estatura extraordinaria, de aspecto feroz. Vi aparecer un grupo de misioneros… Se acercaban a los salvajes con rostro alegre, y precedidos de un grupo de muchachos. Eran nuestros salesianos”.
DON BOSCO. Memorias Biográficas. 10, 60
Primera casa salesiana en España
Bon Bosco visita la ciudad.
Casi al final de su vida, en 1886 --dos años antes de morir--, Don Bosco decide hacer un largo viaje a la Ciudad Condal con el objeto de seguir recaudando fondos entre las familias burguesas de Barcelona para sostener su obra y conseguir adhesiones a su proyecto. El viaje tuvo unas resonancias enormes y de él quedó constancia en muchos periódicos de la época, pero sobre todo, en el corazón de los ciudadanos catalanes, que tuvieron la ocasión de escucharlo, celebrar la misa con él o recibir su bendición.
En el contexto de esta visita, Don Bosco (con Don Miguel Rúa y el secretario Viglietti) fue invitado a comer el día 3 de mayo a casa del señor Luis Martí-Codolar y con él los chicos huérfanos del Oratorio de Sarriá, que vivieron un día de fiesta corriendo y jugando a sus anchas por la finca de la familia.
Cuenta el cronista: “Todos los familiares, casi 50, fueron invitados a la comida. En el jardín estaban preparados también 150 cubiertos para los jóvenes del oratorio salesiano. ¡Fue una verdadera fiesta!(...). Hacia las cuatro, bajamos al jardín y un fotógrafo retrató a toda la comitiva por ocho o diez veces en menos de cinco minutos”.
Joaquín Pascual y Martí-Codolar, sobrino del dueño de la casa, fue el fotógrafo que nos ha dejado una de las fotos más interesantes que se conservan del santo: Don Bosco está sentado y rodeado de muchachos de los presentes. Probablemente, la mejor foto de Don Bosco.
El Sistema Preventivo de Don Bosco trata de hacer que los jóvenes se desarrollen en un ambiente educativo donde las relaciones de cercanía, unas normas razonables y una preocupación por el desarrollo integral de la persona hagan de él o ella un sujeto activo en su proceso de enseñanza-aprendizaje.
El sacerdote piamontés Juan Melchor Bosco, desarrolló su ser educador en una época y un contexto muy concretos, durante el siglo XIX en una Italia en formación como nación y en el contexto de la industrialización y del éxodo rural a las grandes ciudades. Este aspecto marcó su estilo educativo como lo recoge Lenti (2011): “Don Bosco se convirtió en un referente pedagógico. Creó un gran movimiento educativo no como teórico, sino como alguien que se había introducido en ese campo llamado por una necesidad apremiante. Era un educador práctico” (p. 76).
Toda su experiencia irá cristalizando en algo que él mismo denominará Sistema Preventivo en una obra que él mismo escribió, donde contrapone su método educativo al sistema represivo que predominaba en las escuelas de su época. Donde trataban de hacer conocer la norma y aplicarla, y donde el papel del educador era ejercido desde el castigo y la amenaza. En cambio, según Don Bosco (1877), la función del educador será la de un padre amoroso que guía y aconseja, y que es capaz de generar espacios educativos sanos.
El mismo Don Bosco (1877) nos indicará: “este sistema se apoya enteramente en la razón, la religión, y sobre el cariño” (p. 393).
Este pilar o dimensión fundamental del Sistema Preventivo de San Juan Bosco tiene cuatro vertientes en las que puede ser entendido según Lenti (2011). Por un lado se puede entender como justicia donde el docente y el discente están sujetos a una norma común, y que han de actuar según la misma. En un segundo momento esta dimensión significa la sensatez y la razonabilidad de todo lo que hay en el contexto educativo, desde las normas que lo rigen hasta la actuación del propio educador. El tercer aspecto de esta razón es todo lo referente a la racionalidad. El cuarto y último es el compromiso del educando en su desarrollo intelectual.
La razón es más fuerte que la imposición
Favorecer los valores humanos y el pensamiento crítico
Diálogo
Conjunción entre la lógica de la razón y la lógica del corazón
Humildad y sencillez
Empatía
Es un término usado en italiano por Don Bosco, el cual no tiene una traducción directa a un término con el mismo significado en lengua castellana. La “amorevolezza” según Lenti (2011) es un amor hecho detalle, un amor que se fija en las pequeñas cosas y saca a relucir, un amor que es ternura demostrada y manifiesta, un cariño que el alumno percibe y nota por parte del docente que se preocupa por su maduración y futuro.
Este amor educativo es preocupación, ternura, confianza… Y sólo desde estas claves es posible que se establezca una relación personal, que a su vez sea educativa y de ayuda, entre el educador y el educando. Todo esto hace que el educador en este sistema busque el desarrollo personal del educando y no solo su desarrollo académico o profesional.
"Haced que os amen y no os teman"
Dulzura, caridad, paciencia...
Que los jóvenes no sean sólo queridos, sino que se den cuenta de que se les ama
Sentido de familia, hogar.
Educar es cosa del corazón
Para entender este punto en este sistema educativo hace falta meterse en la cultura y la sociedad de la época en la que fue desarrollado. Para Don Bosco, según Lenti (2011), no entendía una educación desligada de su formación religiosa ya que era algo necesario para su pleno desarrollo como persona.
Podemos decir que este pilar nace desde los valores del evangelio y también de la búsqueda de sentido que todo ser humano realiza y desarrolla, que es un elemento esencial para que la persona pueda desarrollar un autoconcepto lo más completo de sí mismo. Además este elemento del Sistema Preventivo implica una educación en valores que proporcione a la persona un horizonte vital donde desenvolverse como ser humano, teniendo como modelo y guía a Jesús de Nazaret.
También esta palabra, religión, recoge la necesidad de que los educadores sean testigos y modelos de lo que quieren transmitir, al igual que lo hacen los creyentes cuando buscan orientar a otros que se están iniciando en este camino de madurez espiritual. Esto llevará al educador a proponer experiencias significativas y personalizadas para cada educando.
Educar en los valores del evangelio: perdón, solidaridad, respeto, agradecimiento, ayuda al prójimo, profundidad espiritual...
La alegría, como signo cristiano
Religión popular, sencilla
Amplia acogida: cabemos todos
Desde al amor y no desde el miedo.
Dios es amor
Optimismo salesiano
Formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos» es la intención expresada muchas veces por Don Bosco para indicar todo lo que los jóvenes necesitan para vivir en plenitud su existencia humana y cristiana al servicio de un mundo distinto, como lo quiere Dios.
Don Bosco no entiende las dos afirmaciones separadas: para él entre las dos hay una relación de reciprocidad.
El ideal que Don Bosco persigue, el de cambiar el mundo, por medio de la educación de los pobres y de las clases populares, no es solo un ideal sociológico o político, sino es un auténtico acto de fe. Un compromiso con Dios y con el mundo.
Don Bosco es bien consciente de que ser cristiano no es solo cuestión de cumplir prácticas religiosas, sino de un compromiso para construir un mundo mejor, basado en los valores del Evangelio.